Hoy el atardecer me ha sugerido el comienzo de un libro. He visto la luz intensa del crepúsculo; anaranjada, roja, violeta...y de repente me ha venido la idea genial en el último rayo de luz. como si algo me susurrara al oído que esta vez me tocaba a mí. Después de la gran idea, ha llegado el escepticismo en forma de noche cerrada, la duda con la primera estrella; el miedo a fracasar.
Decía que el atardecer me ha sugerido el comienzo de un libro, que ha fracasado al anochecer, justo antes de empezar a escribirlo. Yo creo que el final de las fantásticas ideas no es demasiado interesante, porque la gran mayoría quedan olvidadas en el inmenso océano de las buenas intenciones; ese lugar común donde todos nosotros tenemos nuestros deseos, y de vez en cuando resucitan, como el cadáver de un ahogado, haciéndonos olvidar por un momento que no hicimos absolutamente nada por llevarlos a cabo.
No hay duda que el atardecer me ha sugerido la brillante idea de este humilde post...
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