martes, 17 de noviembre de 2015

Hotel California

Al fondo un rasgueo de guitarra. Enfrente, la chimenea escucha absorta un DO sostenido; y no iría desencaminado si pienso que la copa de vino, -un verdejo fresco- también tiene mucho que decir esta noche. Hoy no pongo los ojos por nada ni por nadie. No abrazo, ni toco. No cae la lluvia fina en mis hombros ni el calor abriga mis pensamientos. Esta sensación es parecida a un hombre viejo que salda las cuentas de su rosario por cada vez que ha fallado a la vida. Entonces confío en los anaqueles llenos de fotografías con risas de niños, y en el sofá que me ha visto dormir a falta de compañía, y en el SI menor que no aparece en el cuadrante de la partitura; si hubiera un hilo conductor que se me escapa se parecería mucho a Dios; porque todo lo que soy y fui es un rasgueo de guitarra en el aire, en manos de un músico loco de amor que quiere tocar lo mejor de mí, por mucho que yo intente sonar como Hotel California....